Un día, un niño se acercó a un sabio y le preguntó:
- ¿ De qué tamaño es el universo?
El sabio respondió:
- El universo tiene el tamaño de tu mundo.
Confuso el niño indagó otra vez:
- ¿Y de que tamaño es mi mundo?
Y el sabio le respondió:
- Tiene el tamaño de tus sueños.
Si tus sueños son pequeños, tu visión será pequeña, tus metas serán limitadas, tus blancos serán diminutos, tu camino será estrecho, tu capacidad de soportar la tormenta será endeble.
Ahora bien, ¿Dios también sueña? La arquitectura del universo con miles de millones de galaxias y todos sus grandes fenómenos, parece gritar que no solo existe un Dios sino...¡Que gran sueño tiene ese Dios! Sin embargo da la impresión de que sólo los sensibles oyen su voz. Descubrir el sueño del arquitecto de la vida, con independencia de una religión, es la responsabilidad, y tal vez el mayor desafío, de cada ser humano.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2 comentarios:
Cada uno de nosotros tenemos muchos sueños muy diferentes entre sí. La siguiente pregunta a hacerse sería
¿Es descubrir el sueño del arquitecto de la vida uno de nuestros sueños? Y si lo es, ¿qué lugar ocupa de entre todos nuestros sueños?
¿Merece la pena creer en los sueños? ¿Merece la pena evadir tu mente, dejar volar tu imaginación, desatar tus deseos mas profundos de felicidad, cerrar los ojos sin dormir e imaginar algo mejor en algun otro lugar y otro tiempo? ¿Merece la pena alimentar tus ilusiones, cebarlas hasta no poder más porque de alguna forma sabes que algún día se harán realidad? ¿Merece la pena subir alto, muy alto, y no tener temor de caer? ¿Merece la pena resurgir de tus propias rescoldos de cenizas aún calientes, revestirte de anhelos? ¿Merece la pena ignorar la crueldad de la realidad y correr, correr directamente al precipicio, correr con todas tus fuerzas para impulsarte y saltar al vacio sabiendo que no bajarás ni un centímetro y alzarás el vuelo por encima de las nubes? ¿Merece la pena crear sonrisas en tu corazón, y hacer sonreir a otros mostrándoselas? ¿Merece la pena criar niños de futuro en tu vientre, comer el doble, cuidarte tu mismo, para que ese futuro nazca y crezca sano y feliz? ¿Merece la pena creer en la aventura de tu vida, ansiar la historia que un día escribiras caminando por el mundo? ¿Merece la pena saber que un día, el menos esperado pasará? ¿Merece la pena soñar?
¿Qué seriamos sin sueños? Naufragos en la isla desierta de la monotonía y el deber insatisfactorio, sin ningún barco de rescate que te ofrezca una salida. Sobrevivientes mediocres del mundo, con cara cenicienta y espiritu muerto, deseando que llegue la guadaña a nuestro cuello y que ponga final al sufrimiento de la existencia. Desesperados aventureros presos en la jaula del aburrimiento, sin aventuras fuera de ella. Sin montañas que escalar, malos a los que vencer, encantamientos que aprender, maravillas que admirar, palacios donde vivir... Sin las aventuras de nuestros sueños seriamos cascarones vacios, esqueletos vivos que son un reflejo de los niños que un día fueron, que ya no recuerdan el día que dejaron de soñar. Todos somos Peter Pan, al cual le han obligado a ponerse un traje y una corbata, o un delantal y una fregona. Sin sueños estariamos muertos. No hay una vida verdadera sin sueños. Aunque caiga al pozo más profundo del fracaso, aún allí seguire soñando. Seguiré soñando con la aventura de salir de ahí, las aventuras que me esperan más allá de la desilusión pasajera...
Si. Merece la pena soñar...
Publicar un comentario